miércoles, 4 de mayo de 2011

Colombia esta libre de riesgo

'Colombia Está Libre De Riesgo': Expertos En Energía Nuclear

Dicen que, incluso ante un accidente grave, la posibilidad de contaminación peligrosa es casi nula.

La clara evidencia de que la exposición a radiaciones nucleares puede provocar males de diversa gravedad, como cataratas, hemorragias, cáncer o problemas cardiovasculares o inmunológicos, no solo ha sembrado el miedo en Japón y en los países asiáticos. También ha generado zozobra en el mundo. Se ha oído decir en Colombia, por ejemplo, que las radiaciones podrían alcanzar el país y precipitarse, junto con la lluvia. Jorge Vallejo, físico y asesor de asuntos nucleares del Ministerio de Minas y Energía, descarta esa posibilidad: "Los colombianos pueden estar tranquilos: en el caso potencial o real de que se presente una emisión significativa de radiación al ambiente en Japón, la exposición que sufriríamos en el país sería prácticamente de cero". Los estadounidenses comparten un temor similar; de hecho, pese a que sus autoridades han dicho que este es infundado, en la última semana se registró una demanda inusitada de tabletas de yodo en ese país. La gente, que ha escuchado que sirven para prevenir un eventual cáncer de tiroides por radiación, las consume sin control. Incluso en el peor de los escenarios -es decir, en caso de que estalle el núcleo de la planta de Fukushima y se produzca una reacción nuclear-, la afectación para las regiones más alejadas, como América, sería mínima. ¿Por qué estamos a salvo? De acuerdo con Hernán Vélez, oficial de protección radiológica del reactor colombiano Ian R1, adscrito a Ingeominas, las condiciones ambientales, que determinan qué tan lejos y adónde va a parar el material radiactivo tras un accidente de esta naturaleza, favorecen al país. En eso coincide Vallejo, quien explica que se trata de una especie de nube similar a la producida por la contaminación ambiental, con partículas sólidas, gases y vapor de agua, entre otros. "Los sólidos -dice Vallejo- se precipitan cerca del sitio del accidente; solo los gases muy livianos podrían viajar lejos, pero a medida que cruzan por lluvias, cambios de temperatura e incluso nieve, se precipitan al agua o a la tierra. Nuestra distancia del Japón es tan grande, que la posibilidad de que nos llegue contaminación es casi nula". El panorama, claro está, no es tan halagüeño para Japón. En diálogo con EL TIEMPO, Eduardo Rodríguez-Farré, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, aclara que los riesgos para la salud se dan en función del grado de exposición a las radiaciones. "Los trabajadores de la planta y los pobladores que estaban cerca de ella al momento del accidente pueden desarrollar problemas agudos en corto tiempo, como quemaduras, diarreas, náuseas, caída del pelo y hasta morir; más adelante se pueden contraer males más graves, como cáncer de tiroides y leucemias. Otros efectos pueden aparecer en un plazo de 15 a 20 años, porque los tóxicos se depositan en el cuerpo", dice el experto. Por ahora, y según el Organismo Internacional de la Energía Atómica, la situación en Fukushima es "muy seria", aunque no empeora. Eso no excluye el peligro de una catástrofe nuclear, "en cuyo caso -anota Rodríguez- los países vecinos, como las Coreas, Rusia, China y Taiwán, se verían afectados". ¿Qué tanto? "No es fácil decirlo -continúa- pues todo depende de factores variables, como las condiciones meteorológicas. Lo que si está claro es que tomar yodo en América es una exageración". Radiación, directo al núcleo de las células Las radiaciones emitidas en Japón (del tipo gamma) contienen partículas que atraviesan fácilmente los tejidos e impactan el núcleo y el ADN de las células, causando modificaciones que pueden matarlas o generar cambios funcionales; entre ellos se cuentan su multiplicación sin control (cáncer) o malformaciones físicas en la descendencia. El material radiactivo también puede inhalarse; cuando eso ocurre, algunas partículas pueden entrar en la circulación y depositarse en los tejidos, desde donde emiten radiaciones por mucho tiempo. Ese es el caso del plutonio, que puede fijarse en los huesos y en los pulmones. El yodo radiactivo (que es afín a las células de la tiroides) puede entrar al cuerpo por diferentes vías, como la piel o la ingesta de alimentos contaminados. El cesio 137, que también puede consumirse, puede 'envenenar' a un cuerpo durante 30 años. ¿Y el medio ambiente? Elementos se acumulan en plantas y animales El material radiactivo, que contiene elementos peligrosos como el yodo radiactivo, el cesio 137 y el plutonio, se deposita por acción de la gravedad o con las lluvias en en el mar y en la tierra, especialmente en las zonas más afectadas. De este modo, se va concentrando en las especies animales y vegetales (es decir, ingresa a la cadena alimentaria). Eso representa un riesgo para las personas que las consuman.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Internacional
Fecha de publicación
19 de marzo de 2011
Autor
Redacción Vida de Hoy

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